No siempre uno sabe cuándo está aprendiendo de verdad… A veces, pasa un año entero aprendiendo cosas… y todo parece encajar, pero algo no termina de asentarse. Luego ocurre que alguien te habla no solo con palabras sino con silencios, con preguntas que no esperan respuesta y con gestos que abren puertas y, de pronto, todo cambia. No sabría decir exactamente qué has hecho diferente. Tal vez no fue lo que dijiste, sino cómo lo dijiste. O tal vez cómo me hiciste sentir en algún momento del día. Lo cierto es que solo 12 encuentros, he madurado lo que no he logrado madurar en todo un máster. Hay maestros que enseñan contenidos… y otros que despiertan consciencia. Gracias por ser de los segundos.